Diccionario Libre
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05-abril-2010 · Publicado por : AZKA

México

1. chingar



Acción de molestar a una persona


Ejemplo :

nada mas viene a chingar
ha¬° como chingas¬°
deja de estar chingando¬°¬°
vete a chingar a otra persona






México

02-noviembre-2008 · Publicado por : anónimo

No Indicado

2. chingar



tener relaciones sexuales. Participar de un coito. Tener SEXO


Ejemplo :

quiero chingar = quiero tener sexo






No Indicado

21-septiembre-2016 · Publicado por : Lara

México

3. chingar



Es una de las palabras más usadas en gran parte de México, generalmente quiere decir molestar, fastidiar.


Ejemplo :

"Deja de chingar y vete al trabajo"
"Mi novio anda chinga y chinga con el mismo tema"






México

22-octubre-2008 · Publicado por : Samuel Casas

México

4. chingar



V., Adj., Mex.
Accion y efecto de provocar un da√Īo o afectaci√≥n muy notoria. Causar un da√Īo severo con intenci√≥n.


Ejemplo :

"Te voy a chingar" Te voy a da√Īar.
"a la chingada" Al diablo, a volar.






México

19-enero-2011 · Publicado por : anónimo

México

5. chingar



¬ŅQui√©n es la Chingada? Ante todo, es la madre. No una madre de carne y hueso, sino una figura m√≠tica. La Chingada es una de las representaciones mexicanas de la Maternidad, como la Llorona o la "sufrida madre mexicana" que festejamos el diez de mayo. La Chingada es la madre que ha sufrido, metaf√≥rica o realmente, la acci√≥n corrosiva e infamante impl√≠cita en el verbo que le da nombre. Vale la pena detenerse en el significado de esta voz.
En la Anarqu√≠a del lenguaje en la Am√©rica espa√Īola, Dar√≠o Rubio examina el origen de esta palabra y enumera las significaciones que le prestan casi todos los pueblos hispanoamericanos. Es probable su procedencia azteca: chingaste es xinachtli (semilla de hortaliza) o xinaxtli (aguamiel fermentado). La voz y sus derivados se usan, en casi toda Am√©rica y en algunas regiones de Espa√Īa, asociados a las bebidas alcoh√≥licas o no: chingaste son los residuos o heces que quedan en el vaso, en Guatemala y El Salvador; en Oaxaca llaman chingaditos a los restos del caf√©; en todo M√©xico se llama ch√≠nguere o, significativamente, piquete al alcohol; en Chile, Per√ļ y Ecuador la chingana es la taberna; en Espa√Īa chingar equivale a beber mucho, a embriagarse; y en Cuba, un chinguirito es un trago de alcohol.

Chingar también implica la idea de fracaso. En Chile y Argentina se chinga un petardo, "cuando no revienta, se frustra o sale fallido". Y las empresas que fracasan, las fiestas que se aguan, las acciones que no llegan a su término, se chingan. En Colombia, chingarse es llevarse un chasco. En el Plata un vestido desgarrado es un vestido chingado. En casi todas partes chingarse es salir burlado, fracasar. Chingar, asimismo, se emplea en algunas partes de Sudamérica como sinónimo de molestar, zaherir, burlar. Es un verbo agresivo, como puede verse por todas esas significaciones: descolar a los animales, incitar o hurgar a los gallos, chunguear, chasquear, perjudicar, echar a perder, frustrar.

En M√©xico los significados de la palabra son innumerables. Es una voz m√°gica. Basta un cambio de tono, una inflexi√≥n apenas, para que el sentido var√≠e. Hay tantos matices como entonaciones: tantos significados como sentimientos. Se puede ser un ching√≥n, un Gran Ching√≥n (en los negocios, en la pol√≠tica, en el crimen, con las mujeres), un chingaquedito (silencioso, disimulado, urdiendo tramas en la sombra, avanzando cauto para dar el mazazo), un chingoncito. Pero la pluralidad de significaciones no impide que la idea de agresi√≥n en todos sus grados, desde el simple de incomodar, picar, zaherir, hasta el de violar, desgarrar y matar se presente siempre como significado √ļltimo. El verbo denota violencia, salir de s√≠ mismo y penetrar por la fuerza en otro. Y tambi√©n, herir, rasgar, violar cuerpos, almas, objetos, destruir. Cuando algo se rompe, decimos: "se ching√≥". Cuando alguien ejecuta un acto desmesurado y contra las reglas, comentamos: "hizo una chingadera".

La idea de romper y de abrir reaparece en casi todas las expresiones. La voz est√° te√Īida de sexualidad, pero no es sin√≥nima del acto sexual; se puede chingar a una mujer sin poseerla. Y cuando se alude al acto sexual, la violaci√≥n o el enga√Īo le prestan un matiz particular. El que chinga jam√°s lo hace con el consentimiento de la chingada. En suma, chingar es hacer violencia sobre otro. Es un verbo masculino, activo, cruel: pica, hiere, desgarra, mancha. Y provoca una amarga, resentida satisfacci√≥n en el que lo ejecuta.

Lo chingado es lo pasivo, lo inerte y abierto, por oposición a lo que chinga, que es activo, agresivo y cerrado. El chingón es el macho, el que abre. La chingada, la hembra, la pasividad pura, inerme ante el exterior. La relación entre ambos es violenta, determinada por el poder cínico del primero y la impotencia de la otra. La idea de violación rige oscuramente todos los significados. La dialéctica de "lo cerrado" y "lo abierto" se cumple así con precisión casi feroz.

El poder m√°gico de la palabra se intensifica por su car√°cter prohibido. Nadie la dice en p√ļblico. Solamente un exceso de c√≥lera, una emoci√≥n o el entusiasmo delirante, justifican su expresi√≥n franca. Es una voz que s√≥lo se oye entre hombres, o en las grandes fiestas. Al gritarla, rompemos un velo de pudor, de silencio o de hipocres√≠a. Nos manifestamos tales como somos de verdad. Las malas palabras hierven en nuestro interior, como hierven nuestros sentimientos. Cuando salen, lo hacen brusca, brutalmente, en forma de alarido, de reto, de ofensa. Son proyectiles o cuchillos. Desgarran. Los espa√Īoles tambi√©n abusan de las expresiones fuertes. Frente a ellos el mexicano es singularmente pulcro. Pero mientras los espa√Īoles se complacen en la blasfemia y la escatolog√≠a, nosotros nos especializamos en la crueldad y el sadismo. El espa√Īol es simple: insulta a Dios porque cree en √©l. La blasfemia, dice Machado, es una oraci√≥n al rev√©s. El placer que experimentan muchos espa√Īoles, incluso algunos de sus m√°s altos poetas, al aludir a los detritus y mezclar la mierda con lo sagrado se parece un poco al de los ni√Īos que juegan con lodo.

Hay, adem√°s del resentimiento, el gusto por los contrastes, que ha engendrado el estilo barroco y el dramatismo de la gran pintura espa√Īola. S√≥lo un espa√Īol puede hablar con autoridad de On√°n y Don Juan. En las expresiones mexicanas, por el contrario, no se advierte la dualidad espa√Īola simbolizada por la oposici√≥n de lo real y lo ideal, los m√≠sticos y los p√≠caros, el Quevedo f√ļnebre y el escatol√≥gico, sino la dicotom√≠a entre lo cerrado y lo abierto. El verbo chingar indica el triunfo de lo cerrado, del macho, del fuerte, sobre lo abierto.

La palabra chingar, con todas estas m√ļltiples significaciones, define gran parte de nuestra vida y califica nuestras relaciones con el resto de nuestros amigos y compatriotas. Para el mexicano la vida es una posibilidad de chingar o de ser chingado. Es decir, de humillar, castigar y ofender. O a la inversa. Esta concepci√≥n de la vida social como combate engendra fatalmente la divisi√≥n de la sociedad en fuertes y d√©biles. Los fuertes los chingones sin escr√ļpulos, duros e inexorables se rodean de fidelidades ardientes e interesadas. El servilismo ante los poderosos especialmente entre la casta de los "pol√≠ticos", esto es, de los profesionales de los negocios p√ļblicos es una de las deplorables consecuencias de esta situaci√≥n. Otra, no menos degradante, es la adhesi√≥n a las personas y no a los principios. Con frecuencia nuestros pol√≠ticos confunden los negocios p√ļblicos con los privados. No importa. Su riqueza o su influencia en la administraci√≥n les permite sostener una mesnada que el pueblo llama, muy atinadamente, de "lambiscones" (de lamer).

El verbo chingar maligno, √°gil y juguet√≥n como un animal de presa engendra muchas expresiones que hacen de nuestro mundo una selva: hay tigres en los negocios, √°guilas en las escuelas o en los presidios, leones con los amigos. El soborno se llama "morder". Los bur√≥cratas roen sus huesos (los empleos p√ļblicos). Y en un mundo de chingones, de relaciones duras, presididas por la violencia y el recelo, en el que nadie se abre ni se raja y todos quieren chingar, las ideas y el trabajo cuentan poco. Lo √ļnico que vale es la hombr√≠a, el valor personal, capaz de imponerse.

La voz tiene además otro significado, más restringido. Cuando decimos "vete a la Chingada", enviamos a nuestro interlocutor a un espacio lejano, vago e indeterminado. Al país de las cosas rotas, gastadas. País gris, que no está en ninguna parte, inmenso y vacío. Y no sólo por simple asociación fonética lo comparamos a la China, que es también inmensa y remota. La Chingada, a fuerza de uso, de significaciones contrarias y del roce de labios coléricos o entusiasmados, acaba por gastarse, agotar sus contenidos y desaparecer. Es una palabra hueca. No quiere decir nada. Es la nada.

Octavio Paz - Octavio Paz
De El laberinto de la soledad


Ejemplo :

DENOTANDO FRAUDE - Me chingaron
ROBO - Me (la/lo) chingaron
IGNORANCIA - Sepa la chingada
AMENAZA - Te voy a chingar
PRESUMIR - Soy el más chingón
DISTANCIA - Hasta la chingada
DESPRECIO - Vales para pura chingada
CELOS - Con quién chingados estabas?
INCONFORMIDAD - Son chingaderas!! Ya ni la chingan...
PETICION - Vete a la chingada
CALIFICATIVO - Chingaquedito
HOSTILIDAD - Y t√ļ qui√©n chingados eres??
FRUSTRACION - Ah que bien chingas!!!
TERMINAL - Ese ya chingó a su madre
INCERTIDUMBRE - Y no nos ir√°n a chingar??
ORDEN- chingatelo
CERTEZA - Ya nos chingaron
ADVERTENCIA - Síguele y te va a cargar la chingada
INCOMPETENCIA - No sé que chingados hacer.
DISCRECION - Chingao
ENOJO - Que vaya y rechingue a su madre
COMPASION - Que fea chinga le metieron
TRIUNFALISMO - Ya chingué
DERROTISMO - Me chingué
HUMORISMO - Est√° bien que chingues pero... a tu madre la respetas!!!
DESPEDIDA - V√°monos a la chingada
CHISME - ¬ŅSupiste a qui√©n se chingaron ayer??
ADMIRACION - Tá chingón!!!!
ANTIMODERNISTA - Que chinguita con los celulares
INCREDULIDAD - Ah!! ching√°, ching√°, ching√°!....
ABURRIMIENTO - Pos ah, que la chingada
DENOTANDO UN ERROR - Est√° de la chingada






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