Se utiliza para señalar que una persona tiene una complexión delgada o falta de peso. También es una forma muy común de llamar cariñosamente a un amigo o a la pareja, sin que necesariamente tenga que ver con su físico.
Oye, flaca, te ves súper bien con ese vestido que te compraste para la boda.
Se utiliza para referirse al novio o la pareja sentimental de alguien. Es la forma más común de llamar al enamorado en situaciones informales, independientemente de su contextura física.
Oye, ¿vas a ir a la fiesta con tu flaco o vas a ir sola?
Se trata de una forma coloquial muy usada en Argentina para dirigirse a un hombre o señalarlo, funcionando como un equivalente de sujeto o individuo. Se emplea habitualmente para llamar la atención de otra persona, sin importar si su apariencia física es realmente menuda o no.
¡Che, flaco, te olvidaste las llaves colgadas en la puerta del auto!
Apelativo de trato cercano que se emplea para dirigirse a una persona con confianza o afecto, dejando de lado su contextura física real. Es un vocativo sumamente común en el habla cotidiana para interactuar con amigos, conocidos o incluso desconocidos en un tono amable.
¡Qué hacés, flaco! Tanto tiempo sin cruzarte por acá, ¿cómo anda todo?
Se emplea para describir a alguien de contextura delgada o como una forma cercana de dirigirse a un hombre, ya sea un amigo o un desconocido, sin importar realmente su peso. Es un vocativo muy común en el habla cotidiana para captar la atención de otra persona.
¡Oye, flaco!, ¿me podrías decir a qué hora pasa la micro por esta calle?
Apelativo coloquial muy común en Argentina que se emplea para llamar o dirigirse a alguien, sin importar si la persona es delgada o no. Funciona como un vocativo genérico en situaciones cotidianas o de confianza.
¡Che, flaco! Tené cuidado porque se te acaba de caer el celular al piso.
Se utiliza para describir a una persona o animal que tiene muy pocas carnes o que está excesivamente delgado. En contextos coloquiales, suele referirse a alguien que se ha quedado en los huesos, ya sea por constitución o por haber perdido mucho peso.
¡Madre mía, Jose, qué flaco te has quedado después de pasar la gripe!
Forma coloquial y muy común en Argentina para aludir a un hombre joven o a un varón en general. Se utiliza frecuentemente para llamar la atención de alguien o para referirse a un tercero de identidad desconocida o irrelevante.
Che, flaco, ¿sabés si este colectivo me deja cerca de la cancha de River?
Es un término muy frecuente para dirigirse a un hombre o referirse a un tercero, funcionando como un equivalente a tipo o chabón. No hace falta que la persona sea delgada, ya que se usa simplemente como una forma genérica de trato informal.
Che, flaco, ¿tenés idea de a qué hora pasa el 152 por esta parada?
Se utiliza para describir a una persona de contextura menuda o que posee muy poca grasa corporal. Es el adjetivo predilecto en Chile para referirse a alguien que no tiene mucha carne en los huesos.
El primo está tan flaco que se le notan todas las costillas cuando se saca la polera.